2017

Antes de las dudas,
antes de tenerla a medias,
compartiéndola con otros ojos,

ella había prometido ser mía.

Y yo la quise tanto
como quería la lluvia
caer aquel día:

con deseo
desesperación
y desorden.

Y pasa que un día
se me olvida decirle
lo guapa que la veía,

y la veo irse
a tomar un café
dejándome a la deriva.

Iba vestida de anarquía,
con sus ojos llenos de miel.

Cualquiera se enamoraría.

Eso yo ya lo sabía,
y aún así
la dejé marchar.

Supongo que algo es tuyo
hasta que lo encuentra otro,
olvidado y roto,
en un rincón.

No tuve ni que perderla.

Simplemente,

yo no tuve la valentía
de arreglar lo que debería.

La chica del chubasquero amarillo.

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