Advertencia y premonición

Os he tratado de narrar
lo que hemos sido
tantas veces.

Y en todas me doy cuenta
que reformular
es transformar

y que él y yo
significamos
por nosotros mismos.

Así que,
si nos queréis leer,

buscadnos en las suelas gastadas
de cualquiera de mis zapatos;

en las manecillas del reloj
que tantas vueltas dieron
hasta encontrarnos;

o en el recuento de palabras
que, desde que nos conocemos,
hemos creído que era mejor omitir.

Pero cuidado,
si buscáis demasiado,
se os removerán las entrañas.

(Para antes del seísmo,
el siguiente premonitor:

os aseguro que,
si esta historia acaba,

acabará,
inevitablemente,

con la muerte de su autor).

 

La chica del chubasquero amarillo.

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