Puntos suspensivos

Esta noche volveré a casa ebrio
y habiendo olvidado su nombre.

Que su piel tiene contenido
un terremoto de escala diez
y la electricidad de mil tormentas;

que se arrasan bosques enteros
constantemente allí,
cerca de su boca;

y que sus ojos guardan silencio,
igual que lo hace el cielo
cuando deja de llover.

Y que yo nunca podré tenerla.

Que sólo los corazones muy locos se atreven
y que el mío es todavía tan cobarde…

Sí.

Esta noche volveré a casa ebrio
y, desgraciadamente,

habiendo olvidado antes el mío.

La chica del chubasquero amarillo.

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