Flores y fieras

Para florecer no esperamos días mejores, ni propicios, ni mucho menos adecuados. Nos adelantamos a nuestro propio momento y crecemos en invierno, con frío y con dificultad.

A la adversidad la miramos con fiereza…

Reímos con determinación.
Lloramos con el corazón.

… entereza, serenidad y fortaleza.

Alguna vez nos dijeron que teníamos la obligación de ser bonitas y nos mintieron. Olvídate, olvídate.

¿Ojitos de inocencia? ¿Caritas de ángel? ¿Labios de caramelo?
¡Muérdelos! ¡Devóralos!

Y no os engañaremos: muchas veces temblamos por el miedo. Por la noche nos arden las heridas y nos duelen las cicatrices, pero con el tiempo hemos aprendido a respirar en medio del fuego.

Hay muchos días que no querríamos ni existir. Sin embargo, somos conscientes de que una sola de nuestras carcajadas es gracia que salva, y no vamos a dejaros morir.

No veréis nunca nuestros demonios, pero en nuestras caras quedará reflejada siempre la victoria. Una sonrisa de satisfacción que tras muchas batallas nos ha acabado dando la razón.

Tenemos la magia atrapada en los huesos. Cientos de cuentos que son ciertos. Realidades tan consistentes como los materiales que construyen nuestro hogar.

Y en algún lugar, si cualquiera de nosotras suspira, el viento sopla más fuerte. Son nuestros rugidos los que hacen que la Tierra se gire y nos quiera mirar.

Somos libres, somos duras. La vida también lo es, pero nosotras, queridas, lo somos mucho más.

La chica del chubasquero amarillo.

3 respuestas a “Flores y fieras

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