Primer beso poco común

De repente, accionó el mecanismo y todo cambió. Ya nada volvería a ser lo mismo. Había interrumpido mi frase y me había pillado por sorpresa. Qué valor.

Considero, de verdad, que no hay un acto de valentía más claro que el de aquella persona que se atreve a dar el primer paso y, ya que hablamos de primeros, el primer beso.

Sin embargo, este había sido distinto a lo que yo me había imaginado. Fugaz, tímido y, además, en un lugar inesperado… Ya me entenderéis.

Y después, sin más, todo volvió a su lugar. Él y yo seguimos andando, hablando de todo, de nada, de política (aunque no le gustaba) y de deporte (aunque yo no lo entendía).

Nos cogimos la mano, porque era lo que ambos deberíamos haber hecho desde siempre, porque era para lo que nuestras manos estaban confinadas y para lo que habían crecido nuestros dedos.

Entonces yo me fijé en sus ojos, en cómo me hablaba, en cómo se movía. Estaba claro que no le había dado tanta importancia como yo a eso que acababa de pasar entre nosotros.

Entonces, la curiosidad cogió impulso y decidió cometer una travesura, frenar mis pasos y saltar de mi boca en forma de pregunta. “¿Por qué me has besado en la frente?”.

Realmente, en todo mi cuerpo se movía un sentimiento un tanto peculiar. Noté como todos mis pensamientos merodeaban alrededor de esa misma escena, intentándola descifrar.

El silencio y una mirada risueña fueron las dos únicas respuestas que obtuve, pero yo quería más. Necesitaba más. “¿Por qué me has besado en la frente?”. Repetí.

Sonrió. Y os juro que no he visto nunca una sonrisa más bonita que aquella. Ya sólo por eso había valido la pena parecer idiota, quieta, de pie en medio de aquel parque.

“¿Qué es lo que tienes ahí dentro?”. Me señaló la frente. No pude evitar reírme y hacer una broma en torno a lo que acababa de decir.

Impasible, mantenía aquella sonrisa, esa que anunciaba que sabía algo más que yo. Agachó la cabeza y seguimos andando. Él, aquel día, sabía muy bien lo que había hecho.

Fue bastante tiempo después cuando descubrí que un beso de ese tipo no estaba hecho para ser dado a cualquier persona. Y me sentí extremadamente especial.

Me había besado la frente y, por consiguiente, la razón y todos y cada uno de mis sueños. Ese beso, de manera imperceptible, fue arrancando de mí todos los malos recuerdos, el dolor y la desilusión, que ya llevaban ahí atrapados mucho tiempo.

Él, con ese beso, desató las alas de mi imaginación, abrió la celda de mis letras, me curó de la enfermedad que me hacía sentir vacía y prendió fuego a mi inspiración. Y eso, amigos…

…eso no se hace por cualquiera.

La chica del chubasquero amarillo.

One response to “Primer beso poco común

  1. Dos preguntas……una respuesta.

    Un beso en la frente es señal de armonía,afinidad, ensoñación y el sello de confiar en lo que se esconde detrás de ella.Es besar aquel lugar cuyos pensamientos perseveran en el ser amado. Es señal de amor y compañerismo. Apuntar un poco mas abajo es señal de un fuego apasionado que surge con calma entre dos personas que han armonizado sus mentes y saben con certeza que se aman sinceramente.

    Una disertación de lo mas bonito que he leido en mi vida.

    !!!ole,ole Darlingchi!!!

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