Perdimos el juicio escribiendo

Dicen por ahí que a las mentes creativas nos encanta el desorden y yo voy a aprovechar esta afirmación para declararme culpable, señoría.

Culpable por preferir una cama ligeramente deshecha, el pelo revuelto, las risas a destiempo y el desorden de emociones que me provoca mi simple existencia.

Por motivos de seguridad, comprendo que nos quieran encerrar. Sí, de verdad que lo hago. Las mentes creativas siempre fuimos mucho más peligrosas que las demás.

Ya nos advirtieron que hacer poesía en las espaldas era un juego arriesgado, pero entienda usted que somos una alteración genética de su maldita ética, y todo eso nos da igual.

Por amor al arte, me y nos declaramos culpables. Por amor al arte, creemos siempre en algo nuevo, aún sabiendo que, por personas como usted, todo tiene fecha de caducidad.

Lo que ustedes no saben, y me temo que eso es un problema, es que el arte permanece siempre, más allá del tiempo en el que aparece. Mucho más allá de usted y mucho más allá de mi.

Tal vez nos vean en las bibliotecas, como enloquecidos, bebiéndonos la tinta de nuestras plumas y mordiendo el grafito de nuestros lapiceros.

Tal vez nos tengan miedo, porque siempre supimos decir lo que quisimos, porque siempre llegamos a nuestros destinos, embelleciendo la vida con nuestras palabras.

Escribir siempre fue para nosotros una cura, una manera de ayudar a cicatrizar todas nuestras heridas. Porque, seamos conscientes o no, todos estamos, en algún lugar, heridos.

No vamos a oponer resistencia. Nos declaramos culpables por haber acortado, o pretendido acortar, la distancia entre nuestros corazones, nuestras vidas y la poesía.

Y sé, señoría, que después de todo pensarán que perdimos el juicio, pero cometen un error. No lo perdimos. Lo recuperamos, y eso es algo que ni el mundo, ni usted, nunca entenderán.

La chica del chubasquero amarillo.

One response to “Perdimos el juicio escribiendo

  1. Magnífico texto.
    Casi cuesta creer que desde el primero, y en tan solo seis, ya te hayas convertido en pura poesía. Pero es la magia de las mentes creativas, que no necesitan motivos para hacer sonreír al mundo con unas pocas frases.
    Transmites enormes sentimientos en cada uno de tus textos y si de un juicio se trata esta vez, te declaro culpable. Culpable de llevar a tus lectores a un mundo en el que tus frases son capaces de inundar cualquier corazón. Culpable de hacernos terminar un texto y quedarnos con ganas de más.
    Sin duda, esto sólo lo consiguen las personas que, verdaderamente, escriben con la pluma de su corazón.

    Enhorabuena LCDCA.
    Un beso.

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